Fa uns anys jo vivia a Madrid i no tenia ni un dur. Em vaig posar a buscar feina en l’únic que podia fer: cambrer en qualsevol bareto. Vaig sortir a passejar pel meu barri a la recerca de l’aliment i després de molts locals, de moltes negatives i d’algunes tasses trencades, vaig arribar a la porta d’un bar que estava en la posterior de la Plaça 2 de maig. Si m’hagués fixat millor en els detalls (i hagués tingut més dolenta idea), és probable que no hagués trucat al timbre.
Hace unos años yo vivÃa en Madrid y no tenÃa ni un duro. Me puse a buscar trabajo en lo único que podÃa hacer: camarero en cualquier bareto. Salà a pasear por mi barrio en busca del sustento y después de muchos locales, de muchas negativas y de algunas tazas rotas, llegué a la puerta de un bar que estaba en la trasera de la Plaza 2 de Mayo. Si me hubiese fijado mejor en los detalles (y hubiese tenido más mala idea), es probable que no hubiese llamado al timbre. Hace unos años yo vivÃa en Madrid y no tenÃa ni un duro. Me puse a buscar trabajo en lo único que podÃa hacer: camarero en cualquier bareto. Salà a pasear por mi barrio en busca del sustento y después de muchos locales, de muchas negativas y de algunas tazas rotas, llegué a la puerta de un bar que estaba en la trasera de la Plaza 2 de Mayo. Si me hubiese fijado mejor en los detalles (y hubiese tenido más mala idea), es probable que no hubiese llamado al timbre.
Hace unos años yo vivÃa en Madrid y no tenÃa ni un duro. Me puse a buscar trabajo en lo único que podÃa hacer: camarero en cualquier bareto. Salà a pasear por mi barrio en busca del sustento y después de muchos locales, de muchas negativas y de algunas tazas rotas, llegué a la puerta de un bar que estaba en la trasera de la Plaza 2 de Mayo. Si me hubiese fijado mejor en los detalles (y hubiese tenido más mala idea), es probable que no hubiese llamado al timbre. Más…



